Existió, si mal no recuerdo, un búho señor, ya grande, muy viejo, pluma encrespada y los ojos atentos, el cual no cantaba, ni haciendo el intento.
Se cree que los búhos sabios son, pues no todos ellos son de buena razón, a este buena materia le faltó, pero la gris me refiero, para ser mejor.
No cantaba, nadita no.
Pasaron sus años, pensando en el modo, jamás sus esfuerzos llegaron a término, pues vivía de planes el muy quisquilloso, y pasaron sus años haciéndose el loco.
Cantar no podía, por que no quería, vivía culpando a todo cuanto acontecía, culpando al uno y al otro por su agonía, y jamás buscando solución a lo que tenía.
"Muy lluvioso está el día ",
"Muy soleado" decía,
"Tengo mucho sueño " y luego se dormía.
"No tengo dinero para un instructor",
"Las clases son gratis, pero muy lejos creo yo"
"Domingo no canto, no"
Y menos los lunes, que horrible, no no!
Y así se pasaron los días del búho señor, haciendo la nada y así se quedó.
No seas cariño, como ese bufón,
Que pierde su vida en el "no, no, no".