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viernes, 17 de abril de 2020

Abuelo, el mejor.

Existió en un lugar no muy lejano, un anciano, alegre y desdentado. Su gran sonrisa dejaba ver, sus rosas encías ya por la vejez. Sus ojos brillaban, la vida en ellos marcó, pero su alma tenía inocencia y alegría aún.
Su nombre es abuelo, a él le gusta también, pues los niños lo llaman y van tras de él.
Sus manos con grietas, a veces le tiemblan, pero siempre sostiene con amor y paciencia.
Sus risas completas, su cálida esencia,  su alma callada, llena de experiencia.
Abuelo alegre, siempre encantador, eres un amigo, cual ángel protector.


Don Bonifacio