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miércoles, 17 de octubre de 2018

El Pez que saltó de la cubeta al Océano


Un día, no recuerdo cuando exactamente, en el basto océano, un grupo de rescatistas sacó un pez dorado de entre unas rocas, había estado atorado, y trataba con sus fuerzas de salir de ese aprieto, pero al ser muy pequeño, le era muy complicado.   El era un pez diferente a los demás, intentaba sobrevivir, era valiente, y a aquellos hombres les pareció que deberían salvarlo. Los humanos por lo general tienen toda clase de ideas, aunque no siempre son las mejores, quitaron las rocas para sacarlo y así creyendo que lo estarían ayudando, colocaron al pez en una cubeta y lo pusieron a "salvo" en su embarcación.
Aquel pez dorado, asustado, intentaba entender que sucedía, para él era lo peor del mundo, estaba lejos de su hogar, estaba solo y asustado, y aunque su colita había estado presionada entre las rocas marinas, más miedo le causaba no saber que pasaría con él.
A donde volteaba todo lo veía distorsionado, la cubeta era de plástico transparente, pero para pez, que no conocía el mundo de los humanos, le parecía un campo de fuerza que le impedía volver a su hogar, ya que cada que quería nadar para salir de ahí, se topaba en la frente, cada vez más lejos veía la zona donde su casa se encontraba...
Finalmente la embarcación se detuvo, y los hombres y mujeres que iban en ella, comenzaron a bajar, y con ellos llevaban diferentes cosas, algunas más pesadas que otras, así que al transportar a pez, lo dejaron en una orilla del muelle para acarrear las cosas más pesadas que otras, y como los humanos por lo general tienen toda clase de ideas, a veces, para algunos son las más apropiadas. Pez al ver que todos se apartaban y él se encontraba solo, muy pegado a la orilla, comenzó a pensar rápido y su corazón latía deprisa buscando como salir de ahí.
Solo tendría una oportunidad para salir de esa cubeta (pez no sabe que se le llama cubeta) sabía que al mirar al otro lado solo habían cosas que no entendía, pero por el otro se podía ver el océano, su hogar, así que tenía que pensar en una forma de salir cuanto antes y escapar. veía a todos lados y no encontraba forma, golpeaba a cada nado que daba, y se sentía desolado y cada vez más asustado.
De tanto lastimarse, pensó que ya no habría salida, y que todo estaría perdido, cuando cansado, observando, vio una gaviota volando,  y miró hacía arriba de la cubeta, el cielo se veía claro y sin distorsionar, se escuchaba el ruido y lo más importante, no había campo de fuerza! así que preparándose con todo espacio de su cuerpo, tomó todas las fuerzas que le quedaban y de un impulso se lanzó hacía arriba y saltó de la cubeta hacía el océano!, la caída era tan impresionante para su pequeño cuerpo, que creyó que no sobreviviría, pero al tocar su boca el agua salada, sintió como si todo en la vida estuviera nuevamente bien, lo había logrado! era libre, por fin estaba fuera de la cubeta, nuevamente había vuelto al océano a donde pertenecía. Nadó lo más fuerte que pudo para alejarse de la superficie y a salvo sonrió lejos de los humanos. Ahí quedó la cubeta vacía...
Nunca te des por vencido, ni aunque todo parezca que no tiene solución, a veces un salto, puede cambiar tu situación.

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